sábado, 16 de mayo de 2009

Mi hermano Martín

No suelo usar gratuitamente palabras como "amigo" o "hermano" a pesar de participar en redes como facebook o myspace que tienden a vaciarlas de contenido. Bueno, en realidad trato de no usar gratuitamente ninguna palabra. Pero mucho menos éstas.

Yendo al punto, quiero presentarte a Martín Rasskin. Nos conocimos a fines de los setenta en Madrid, cuando ambos estábamos empezando dos momentos cruciales en nuestras vidas: la adolescencia y el exilio. A los pocos días, o semanas, creo que intuímos a un nivel muy profundo, que esa amistad incipiente, iba perdurar más allá de los años, de las distancias, de los amores o desamores, de los encuentros o desencuentros. Afortunadamente, así fue.

Creo que sólo alguien como él pudo haber escrito este cuento llamado "El muerto que sueña", y lo digo por su calidad literaria y por lo íntimamente ligado a ciertas situaciones de mi vida. La capacidad de transformar algo trágico y terrible en un hecho estético lleno de cariño, emotividad y con una posición claramente comprometida, es un privilegio de los grandes artistas. Y Martín, sin duda, lo es.

Espero que compartas mi opinión. Y si no es así, al menos me vas a encontrar entre líneas. Y quizás nos conocemos un poco más.

2 comentarios:

Alma dijo...

Comparto absolutamente tu opinión... sólo un verdadero artista puede transformar la desesperación o al menos parte de ella, en un texto tan bello, tan emotivo... Sólo un gran artista puede hacernos esbozar una cierta sonrisa y puede "atraparnos" en su relato aún sabiendo "de antemano", que las cartan ya están jugadas...
Gracias por acercarnos el arte de Martín, muchas gracias Raúl. Y claro que andás dando vueltas en el cuento, claro...

la stessa ma altra dijo...

gracias Raúl... ya lo estoy siguiendo.