jueves, 31 de enero de 2008

La inspiración - García Marquez

Yo no concibo (la inspiración) como un estado de gracia ni como un soplo divino, sino como una reconciliación con el tema a fuerza de tenacidad y dominio. Cuando se quiere escribir algo, se establece una especie de tensión recíproca entre uno y el tema, de modo que uno le atiza al tema y el tema le atiza a uno.

Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay en la vida nada mejor que escribir.

Eso es lo que yo llamaría inspiración.

Gabriel García Marquez (Gabo) - El olor de la Guayaba

1 comentario:

Bernardo dijo...

Hermoso, muy inspirador (o sea, son párrafos que favorecen que todos los obstáculos se derrumben, todos los conflictos se aparten, y a uno se le ocurran cosas que no había soñado).
Las certezas que arroja un momento de inspiración dan tanto placer, que a veces me pregunto si la inspiración es algo que podemos controlar, o al menos ejercitar. Creo casi sin duda que es necesaria una actitud de búsqueda constante, aunque no sé que tanto dependemos de la voluntad de la inspiración.