miércoles, 1 de abril de 2009

Un abrazo, Don Raúl!!

Tenía varias cosas en mente para escribir. Distintos temas que quería compartir y charlar, pero la reciente muerte de Alfonsín me pegó más de lo que me imaginé. Estoy un poco triste, un poco ido, un poco con bronca también, especialmente cuando miro a mi alrededor....que se yo...sobre todo cuando veo por televisión a gente que ahora habla bien, pero que durante su presidencia le hicieron la vida imposible. Por supuesto que si se la hicieron imposible a él, también nos la hicieron a nosotros.

Tengo un problema, serio, que es mi memoria. Me acuerdo mucho, de muchas cosas. No soy Funes, pero me defiendo. Y en situaciones como estas me vienen montones de recuerdos de aquellos años ochenta, la ilusión, la desilusión, el entusiasmo, el dolor, la enorme emoción que se respiraba en cada esquina, la seguridad que teníamos que el país estaba cambiando de verdad, el miedo a perderlo todo otra vez...

Es tanto lo que se está diciendo en estos momentos, tanto, tanto, tanto que tengo miedo a que en pocos días todo se olvide y sigamos como si nada. Por eso sólo quiero compartir una sola idea. Te pido permiso.

Mucho se habla de que "Murió el Padre de la democracia". Seguramente él diría que el verdadero padre de la democracia es todo el pueblo. Pero no importa. Tomemos esta imagen, esta metáfora, como si fuera una verdad.

¿Que puede hacer uno con la muerte de un padre? ¿llorarlo el resto de tus días? ¿olvidarlo? No hay muchas opciones. Lo único positivo, creo yo, es hacer un esfuerzo para que esa muerte nos haga crecer y madurar. Con la muerte del padre dejamos de ser hijos y nos convertimos en adultos responsables.

Ojalá, entonces, que la muerte del padre de la democracia nos conduzca, dolorosamente al comienzo, a vivir en una democracia adulta. Quien sabe...quizás hasta podramos darnos el lujo de ser felices con nuestras decisiones.

Un abrazo tocayo!!

4 comentarios:

gabriel dijo...

Raúl, hoy empecé el día medio lagrimeando por la muerte de Alfonsín. Mi ex que vive en Alemania y que es argentina como yo me mandó un mail acordándose todo lo que yo defendí su gobierno. Fuera de eso, nos acordábamos de esos años y de lo que fue salir a la calle en esos días. Innumerables movilizaciones. La radio Belgrano en la primer época de la democracia. Me gusta tu idea del padre porque yo justo pensaba qué necesidad que tiene la Argentina de un político de su nivel moral y ético. Sólo hoy con recordarlo estaban quedando mal tantos políticos argentinos. Así que, si buscamos por ese lado, pidiendo esa entidad moral a un gobernante, podremos levantarnos más y sentirnos mejor como ciudadanos. Un abrazo

SIL VEGA dijo...

No hay mucho más que agregar a lo que decís, Raúl... Tus recuerdos y los de Gabriel, son, en mayor o en menor medida, los míos. Aquellos primeros años de recuperada democracia: efervescencia política y cultural... mucha esperanza. Lamenté tanto no haber podido votar, tenía 16, pero cómo festejé su triunfo. Y cómo lo valoré a medida que íbamos cambiando de presidente... Ni hablemos de eso... Sí, da asco ver hoy a los que le hicieron la vida imposible, hablando loas de Don Raúl... Padre o referente político y moral, gracias a los dos Raúl, al ex presidente por lo que dio y por los que nos deja y a vos, por honrarlo desde este "refugio" que tan bien nos hace a varios...
Un beso

Martin Rasskin dijo...

Hace unas pocas semanas estábamos juntos en Buenos Aires y recuerdo que hablamos de Raúl Alfonsín. Resulta inevitable mirar hacia atrás y darse cuenta de la importancia del viejo político. Un momento histórico que se vivía en paralelo: en España, el final de 1982 queda marcado por la victoria de Felipe González, que despejaba las sombras del intento de golpe de estado del año anterior. El ruido de sables, una vieja querencia de nuestros países, tan avanzados ellos...
Fueron años de esperanza en ambas naciones, aunque sería de interés analizar las semejanzas y las amplias diferencias de un gobierno y otro.
Cuando uno recuerda las ocho -¡OCHO!- huelgas generales que se organizaron durante el gobierno Alfonsín, se pregunta cómo es posible que aguantara hasta prácticamente el final de su mandato. También, cómo es posible que la oposición tuviera un comportamiento tan poco "nacional", es decir, mirara exclusivamente por sus intereses. Más en momento de consolidación de la democracia. Compárese con los "Pactos de la Moncloa", que permitieron a Suárez hacer malabarismos imposibles entre la derecha franquista y las fuerzas democráticas. Habría que preguntarse por qué no le armaron una buena huelga a alguna de las juntas militares. Con dos pelotas...
La historia de después es conocida: España logró su ingreso en la UE poniendo fin a años de aislamiento internacional, mientras que el gobierno de Alfonsín terminó antes de tiempo en manos de un señor con un gato gigante en la cabeza que nos conduciría al desastre.
Raúl Alfonsín representa lo mejor de nuestra gente, sin ese componente enfático e histriónico de nuestra clase política que resulta tragicómico -por ese orden. Un hombre honesto, de los poquísimos gobernantes argentinos de los que se puede afirmar eso sin riesgo de provocar carcajadas en el respetable. Seguro que ya está haciendo planes con Sarmiento, que no tendrá inconvenientes en prestarle la casita del Tigre para irse de joda.
Gloria y loor...!

Raúl dijo...

Gracias por sus comentarios, recuerdos, vivencias... Lamentablemente te tengo que corregir, querido Martín. No fueron ocho los paros generales: no,fueron trece! Si 13... El sindicalismo mafioso iba a actuar de manera conjunta con los grupos militares y económicos para desestabilizar y destruir al país. Y pensar que se "rasgaban las vestiduras" cuando Alfonsín, en plena campaña, denunció el pacto militar-sindical. Cuanta hipocresía...Espero que Sarmiento le esté dando una mano para pasarla bien. Se lo merece! Un abrazo a los tres.