viernes, 4 de mayo de 2007

Un poco de pimienta

Estuve leyendo los Pornosonetos de Ramón Paz. Me causó mucha gracia el nombre por si mismo, pero además la lectura de los sonetos me trajo a la memoria la enorme cantidad de arte erótico, por lo menos en lo que respecta a literatura, cine, plástica, teatro...¿y por casa como andamos?
También me acordé de la conferencia que dio Mario Mary el año pasado en Sonoimágenes, presentando un video, con momentos algo eróticos también, titulado “Un soufflé de vie” y donde comentaba algo que es absolutamente cierto: la música es la más pudorosa de las artes.
Por supuesto no hay ninguna razón para ello al menos al día de hoy. Es entendible en otras épocas. Pero ¿Porqué cuando hablamos de que todo sonido es utilizable no incluimos esos? Hay algunas excepciones, por supuesto, pero apenas son breves fragmentitos, si mal no recuerdo.
¿Será cuestión de animarse? ¿Será cuestión de animarse a imaginar un poco más?
Ya se por donde irá mi próxima obra...

5 comentarios:

... / dans / ... dijo...

AAhh... OOhhh... Esssoo... Essooo.. [Shell???]... que se devele el perfil de eros pues...

Ricardo de Armas dijo...

Compuse música para sonorizar una película muda de 1912 llamada "La venganza del cameraman" de el realizador ruso Ladislaw Starewicz (1892 – 1965)
Hay una sección breve pero "intensa" donde utilizo jadeos, murmullos y grititos de una relacíon sexual.
De más estar decir que lo más me gusto de el proceso creativo de la obra fue grabar esa parte .......

Ricardo de Armas dijo...

Ahora un comentario serio.
El filósofo Jean Baudrillard en su libro "La ilusión y la desilusión estética" dice que el arte digital es pornográfico. ¿Cómo sustenta esta posición?
El dice que el orgasmo en primer plano y en colores lo peor que tiene es que es pateticamente verdadero, totalmente decodificado y no genera un espacio para acercarnos, para subvertirnos y para ilusionarnos. Una situación hiperreal (en la pornografía, el sexo es más que el sexo mismo)
A raíz de esto quiero comentar una experiencia que tuve.
Hace un par de años fui a una muestra de tecnología y audio que hizo una conocida empresa multinacional del rubro.
En una sala especialmente acondicionada con 32 canales independientes en distintos lugares y a distintos niveles de altura de la sala escuche la novena de Beethovenn.
Era impresionante como las maderas o el cello o el barítono aparecian desde el piso o el techo y cruzaban el espacio de la sala.
Ni la mejor orquesta del mundo con el mejor director
y en la mejor sala de conciertos puede lograr eso.
Es decir, era una situación hiperreal. Lo que se escuchaba ahí no era la novena sino una manifestación exacerbada casi pornográfica de la misma

Raúl dijo...

Que buen comentario, que buen aporte...gracias una vez más Ricardo! Si bien yo me estaba refiriendo al arte erótico y no a la pornografía, lo que citás de Baudrillard sumado a tu propia experiencia, es muy sugestivo. Considerar al arte digital como pornográfico es muy provocador, y no estoy haciendo un chiste fácil. Da para seguir pensando y dando vueltas al tema.

Ricardo de Armas dijo...

Según Baudrillard, el valor primario del arte es su poder para crear ilusión; Sin embargo en la estética contemporánea y en especial en la hiperrealidad del arte digital no hay cabida a tal espacio interpretativo.
Después de leer esto me hago esta pregunta
¿Si ante la pornografía nos convertimos en mirones pasivos sin ilusión ni participación,
Ante una octofonía en 24 bits y 960000 Hz nos convertimos en auditores sin ilusión?