domingo, 13 de mayo de 2007

Otro poco de historia

Voy a seguir hablando un poco de historia. Perdón por la insistencia pero es que ando “en tema” últimamente. Hay una vieja teoría, por lo menos yo la vengo escuchando desde hace alrededor de veinte años, que dice que la música electroacústica proviene del serialismo. Estos eran compositores que venían del dodecafonismo, y cuyo postulado básico es, por supuesto simplificando bastante, organizar la música de acuerdo a una o más series que se aplicaban a todos los parámetros del sonido. De esa forma el compositor tendría el control absoluto de todo lo que ocurre en su composición. Todo lo que allí estuviera, iba a estar justificado por esa o esas series. Poco tiempo después, la posibilidad de hacer música electrónicamente les dio la oportunidad de controlar el único aspecto de la música que estaba fuera de control: el timbre.
Con lo cual queda demarcada una línea de tiempo que consiste en Schoenberg, con el dodecafonismo que comenzó a utilizar alrededor de la década del 20, Webern cuya concepción del timbre parecía estar anticipando el serialismo aún sin serlo, Messiaen quien compuso “Modo de valores e intensidades” en 1941 considerada una de las primeras piezas seriales, y quien tuvo entre sus discípulos a Stockhausen y Boulez entre otros, máximos exponentes del serialismo. Por supuesto que esta visión es creíble y constatable.
Pero lo que me llama la atención es que no se mencionen otros hechos muy importantes y notorios en esta línea de tiempo, como por ejemplo el antecedente del Futurismo, cuyo manifiesto llamado “El arte de los ruidos” es del año 1913 o la música de Varese, quien en 1931 compuso Ionisation, la primer obra de concierto compuesta únicamente para instrumentos de percusión. O porqué no se habla de Schaeffer quien en 1948 ya estaba dando el primer “Concierto de ruidos” transmitido por Radio France y cuyos aportes a la música electroacústica son enormes, sin provenir de la “escuela serial”.
Por supuesto que cada uno puede priorizar en la historia los hechos con los que es más afín, con la que siente mas identificado. El tema es cuando determinada visión de la historia sirve solamente para justificar el presente o sirve para justificar lo que uno hace, pretendiendo silenciar otras posibilidades.
Quizás sea por eso que a veces en distintos encuentros que he tenido con gente que se acercó a la electroacústica, me contaron que le enseñaron un método de componer (¿?) en donde la única forma de hacer música es desde el racionalismo extremo del serialismo, donde todo tiene que estar controlado y, por supuesto, a priori, antes de comenzar la obra.
Y claro, no a todos les va bien ese molde y ahí es donde se empiezan a producir frustraciones y alejamientos. Los comentarios que hay en el post “Dime como enseñas...”, si bien con respecto a otra situación, son muy ilustrativos.
¿Podremos, nosotros los artistas, los seres humanos, intentar enseñar a crear, abriendo y mostrando todas las posibilidades? ¿O quizás esa idea de controlar todo es mucho más que un método de composición y tiene que ver con una ideología o una forma de ser?
Especialmente cuando quienes iniciaron ese camino fueron lo suficientemente amplios en su mirada y en su cabeza como para, apenas unos años después, animarse a cambiar de rumbo y seguir buscando por otros lados...

3 comentarios:

Ricardo de Armas dijo...

El seriaslismo integral desemboco en la estética de la aleatoreidad.
¿Paradoja o anticuerpo?

Gabriel Cerini dijo...

Es que empezaron a sonar más o menos igual. Algo de eso dice Boulez en un librito muy interesante de conversaciones con él de una periodista francesa y que si mal no recuerdo se llama "escritura del gesto". Sobre el post de Raúl, leí la primera parte y quería comentar antes de seguir leyendo. La historia comienza como siempre desde varios sitios y posiciones a la vez. Ya se sabe, por un lado Schaeffer, por otro Boulez, por otro Stockhausen, por otro Kagel, por otro Nono y así. La cuestión es que lo que debería ser tratado como materia o sujeto, digamos, está maltratado por las ansias de poder de muchos. Una vez me vi envuelto en plena interna Schaeffer-Boulez en Rosario creo que 199 y tantos. Ahí es donde los alumnos no entienden nada porque esperan que les digan cosas que son o han sido ciertas por motivos estético-tecnos o como sea y luego empiezan a ver que hay diferencias que no suenan tan diferentes pero que están explicadas como si lo fueran y todo para ver si fueron primero los alemanes o los franceses. Entonces aparece Cage y se entiende menos. Por eso lo mejor es dar clases con la cabeza abierta y sin afiliaciones que no son estéticas ni éticas.

Gabriel Cerini dijo...

Claro, Raúl. Estoy seguro que lo de controlarlo es signo de autoritarismo. Si se pudiera (yo no lo haría o creo que no haría más música) no se podría controlar la escucha que no es tan igual ni de una vez a otra de la misma persona. Si quieren dense una vueltita por mi blog www.mambobubu.blogspot.com